Los trámites legales de la compraventa (conveyancing) comienzan cuando se acepta una oferta y terminan cuando la operación ya cerrada queda inscrita en el Land Registry, el registro de la propiedad británico. El proceso gira en torno a dos hitos: el intercambio de contratos, momento en que ambas partes quedan obligadas legalmente, y la completion (cierre de la compraventa), cuando se transfieren los fondos y se entregan las llaves. El tiempo que transcurre entre ambos puede ir desde unos días hasta varias semanas, según la operación.
El conveyancer del comprador realiza las búsquedas sobre la titularidad (title searches), las búsquedas ante el ayuntamiento (local authority searches) y las consultas sobre el alcantarillado (drainage enquiries), revisa las condiciones de la hipoteca, negocia con el solicitor (abogado) del vendedor y gestiona la inscripción en el Land Registry. Por ejemplo, si un comprador adquiere un piso leasehold (arrendamiento de larga duración) en Londres, es lo habitual que su conveyancer examine con detalle la duración del contrato de arrendamiento, las cláusulas sobre la ground rent (renta del suelo), las cuentas del service charge (gastos de mantenimiento) y cualquier asunto pendiente de seguridad del edificio, como la situación del certificado EWS1.
Los costes de estos trámites suelen incluir los honorarios del despacho y los desembolsos (disbursements), es decir, gastos de terceros como las tasas de las búsquedas y los derechos del Land Registry. El total varía según el valor del inmueble, el tipo de tenencia y la complejidad de la operación. Conviene pedir presupuestos desglosados a más de un despacho y confirmar si los honorarios son fijos o pueden modificarse.
Si usted compra desde el extranjero, elegir un conveyancer con experiencia en documentación internacional sobre el origen de los fondos puede reducir de forma notable los retrasos, sobre todo cuando el dinero proviene de varias jurisdicciones o la compra se financia con una hipoteca para no residentes.