La ILR se concede a quien ha residido legalmente en el Reino Unido durante el periodo exigido con un visado de una vía admisible y cumple requisitos como el de nivel de inglés y la superación del examen Life in the UK. Dado que tanto el periodo de residencia exigido como las condiciones concretas pueden cambiar con las reformas del Gobierno, conviene consultar siempre los requisitos vigentes en GOV.UK o acudir a un asesor de inmigración regulado, en lugar de fiarse de cualquier cifra fija que se lea en otras fuentes.
Una vez concedida, la ILR elimina toda restricción sobre el tiempo que su titular puede permanecer en el Reino Unido: puede trabajar, dirigir un negocio, acceder a los servicios públicos y viajar al extranjero durante los periodos permitidos sin perder su estatus. Un punto esencial: comprar una propiedad en el Reino Unido no otorga la ILR ni ningún otro estatus migratorio; el país no cuenta con un programa sencillo de residencia para inversores a cambio de la compra de un inmueble, como los que existen en otros países.
Como ejemplo práctico, una persona que llegó con un visado Skilled Worker (trabajador cualificado) y ha completado el periodo exigido de residencia continuada, sin superar las ausencias permitidas, puede reunir los requisitos para solicitar la ILR. La solicitud se presenta en línea ante UK Visas and Immigration, y se recomienda encarecidamente contar con asesoramiento profesional en materia de inmigración, dadas las consecuencias que puede tener cualquier error.
El inversor extranjero debe tener presente que ser propietario de un inmueble en el Reino Unido no conlleva ningún beneficio migratorio; quien se plantee establecer su residencia legal en el país necesita asesoramiento de inmigración independiente, totalmente separado de la operación inmobiliaria.